La postura juega un papel fundamental en nuestras vidas. En muchos casos puede ser la causa o el origen de nuestras dolencias o patologías.
Dependiendo de nuestra postura de base (postura en la que nos encontramos cómodos) y la adquirida (la que vamos forjando con malas posiciones delante del ordenador, conduciendo, durmiendo, practicando deporte, trabajando, etc.) nos puede crear un terreno facilitado hacia una lesión en concreto.
Nuestro cuerpo es un gran sistema de compensación, que para evitar el dolor, es capaz de adoptar posturas que en una primera instancia generen alivio pero que a la larga pueden perjudicarnos de manera indirecta haciendo más complicado encontrar el origen o la lesión primaria.